Areia: una forma contemporánea de volver a lo esencial en el restaurante
- GOMA Brand Narratives

- 21 abr
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Una propuesta gastronómica que recupera el valor del recetario clásico desde una mirada contemporánea, situando el producto, la temporalidad y la precisión en el centro. Areia es un restaurante donde la experiencia se construye en la sala, adaptándose a cada comensal y convirtiendo el servicio en una forma activa de relación y cuidado

En un contexto gastronómico cada vez más marcado por la velocidad, la estandarización de las experiencias y la necesidad constante de novedad, Areia plantea una mirada distinta: volver a lo esencial. A aquello que define el restaurante desde su origen: el producto, la técnica y la hospitalidad, entendidos no como conceptos aislados, sino como partes de un mismo lenguaje.
Ubicado en Marbella, Areia es el proyecto personal de Carlos García Mayoralas y Mara Mayo, y nace de una idea sencilla pero exigente: construir un restaurante donde cada decisión tenga sentido y donde la experiencia no esté predefinida, sino que se adapte a cada comensal. Un espacio donde el cliente no solo viene a comer, sino a sentirse atendido, entendido y acompañado.
El proyecto toma forma a partir de la trayectoria de Carlos, cuya carrera ha estado ligada desde sus inicios al mundo de la sala. Formado en restauración, sumillería y protocolo, ha desarrollado su recorrido profesional en proyectos de alta exigencia como el grupo Dani García Restaurante, donde asumió responsabilidades como Restaurant General Manager, responsable de sumillería y de formación de sala, además de dirigir espacios como Dani García ***Michelin, BiBo Marbella, BiBo Madrid y Lobito de Mar. Posteriormente, en Saddle *Michelin, ocupó el cargo de Director General.
A lo largo de este recorrido, Carlos ha desarrollado una manera muy concreta de entender el servicio y la hospitalidad, en la que la técnica y el conocimiento conviven con una dimensión emocional centrada en el cliente.
Esta visión es la que, tras años de experiencia en distintos proyectos, le lleva a dar el paso de abrir Areia el 27 enero 2022 junto a Mara Mayo, su pareja dentro y fuera del restaurante. Ambos impulsan así un proyecto propio con la voluntad de trasladar esa forma de entender el restaurante: un espacio que responde a lo que él mismo considera que debe ser hoy la experiencia gastronómica, construida desde la coherencia, el cuidado y la capacidad de adaptación.

AREIA: UNA COCINA DE BASE CLÁSICA, EN DIÁLOGO CON EL PRESENTE
La propuesta gastronómica de Areia se construye desde un recetario de base clásica, con una clara influencia afrancesada, que se interpreta desde el presente sin necesidad de ruptura. No hay voluntad de reinterpretar lo conocido ni de forzar discursos contemporáneos, sino de trabajar desde la continuidad, haciendo que ese lenguaje clásico siga teniendo vigencia hoy.
La técnica, en este contexto, no se utiliza como herramienta de transformación, sino de precisión. Cada elaboración busca respetar la naturaleza del producto, intervenir lo justo y situar el sabor en el centro. La cocina de Areia es reconocible, pero no estática; evoluciona de forma natural a través de los matices, los fondos, las salsas y los puntos, sin perder su identidad.
La carta, de marcado carácter estacional, cambia con el ritmo del mercado y de la temporada, integrando aquello que se encuentra en su mejor momento. Esta forma de trabajar no responde a una estrategia, sino a una lógica de producto: cocinar lo que toca en cada momento y hacerlo con sentido.
En ella conviven elaboraciones de temporada que la rige las estaciones del año, como los guisantes del Maresme, espárrago blanco, perretxico, y otros grandes clásicos como la lubina salvaje con salsa de champagne o el pichón Mont Royal, junto a platos como el jarrete, o el solomillo Rossini, y postres como el soufflé “À la minute”, reflejando una cocina centrada en el equilibrio, la profundidad de sabor y la precisión técnica.
Además del formato a la carta, Areia ofrece la opción de menú degustación (150€), pensado como una forma de facilitar al comensal un recorrido completo por la propuesta gastronómica.
Al frente de la cocina, Eugenio González Jaime lidera un equipo en el que también participan Noelia Morillas Bonilla y Abdul Mannah Mohammed como jefes de partida, desarrollando una propuesta que encuentra en la técnica clásica su principal herramienta de trabajo, entendiendo la cocina como un oficio donde el conocimiento y la repetición son tan importantes como la sensibilidad.
LA SALA COMO EJE DE LA EXPERIENCIA
Si hay un elemento que define Areia es el protagonismo de la sala. Lejos de ocupar un papel secundario, el servicio se convierte aquí en uno de los ejes sobre los que se construye la experiencia.
Muchas de las elaboraciones se terminan en mesa, recuperando una forma de entender el restaurante en la que el gesto, el tiempo y el detalle tienen un valor propio. Este art de la table no responde únicamente a una cuestión estética, sino a una manera de relacionarse con el cliente, generando un diálogo directo y haciendo partícipe al comensal de lo que ocurre.
El equipo de sala trabaja desde la observación constante, ajustando el ritmo del servicio, la cercanía y la intensidad en función de cada mesa. No hay una única forma de atender, porque no hay una única forma de estar en el restaurante. Esa capacidad de leer lo que sucede en cada momento es la que permite construir experiencias distintas dentro de un mismo espacio.
Esta manera de entender la sala conecta directamente con el recorrido de Carlos, cuya trayectoria en las casas en las que ha trabajado, ha estado siempre vinculada a la excelencia en el servicio. A lo largo de los años, ha desarrollado una visión de la sala que combina técnica, conocimiento y una dimensión emocional que sitúa al cliente en el centro.
HOSPITALIDAD Y FLEXIBILIDAD COMO FILOSOFÍA
La hospitalidad en Areia no se plantea como un concepto abstracto, sino como una práctica concreta: escuchar, adaptarse y acompañar. Frente a modelos rígidos o experiencias cerradas, el restaurante propone una forma más flexible de relación con el cliente.
La carta juega aquí un papel fundamental. Más allá de ser una herramienta gastronómica, es una declaración de intenciones que permite al comensal decidir cómo quiere construir su experiencia. Desde una comida más ligera hasta un recorrido más amplio, combinando platos o adaptando cantidades, Areia plantea un formato abierto, donde cada visita puede ser distinta.
Esta flexibilidad se traslada también al servicio, que puede ser más cercano o más discreto, más presente o más pausado, en función de lo que cada mesa requiera. La hospitalidad, en este contexto, deja de ser un protocolo para convertirse en una actitud: la de entender que cada cliente es diferente y que el restaurante debe estar a la altura de esa diferencia.

UN PROYECTO PERSONAL
Areia es, ante todo, un proyecto construido desde dentro, desde una forma muy concreta de entender el restaurante. Carlos García Mayoralas lidera la sala y la dirección del proyecto, aportando una trayectoria que abarca desde restaurantes históricos como Jockey o Viridiana hasta posiciones de responsabilidad en proyectos con estrella Michelin, donde ha ejercido como director, sumiller y responsable de formación de sala. Su formación, que incluye especialización en sumillería, servicio y protocolo, se complementa con una labor activa en la enseñanza y la divulgación en torno a la hospitalidad.
Junto a él, Mara Mayo, dirige el proyecto. Se encarga de la gestión operativa y de asegurar que cada detalle funcione de manera coherente dentro del conjunto. Su papel es clave en la construcción de la experiencia, desde lo visible hasta aquello que ocurre detrás de la sala. Ambos conforman un tándem que trabaja desde la presencia real en el día a día, trasladando al restaurante una forma de hacer basada en la implicación, la coherencia y el cuidado.
LA BODEGA COMO PARTE DEL DISCURSO
La bodega es una extensión natural de la propuesta gastronómica y forma parte esencial del discurso de Areia. Construida sobre una base clara de vinos del viejo mundo, la selección busca reflejar territorios con identidad, profundidad y capacidad de expresión, más allá del número de referencias.
Cuenta con más de 400 etiquetas y una especial atención al champagne, que adquiere un papel protagonista como símbolo de celebración, en un contexto como Marbella donde el disfrute y el momento tienen un peso fundamental dentro de la experiencia.
Lejos de buscar acumulación, la selección responde a un criterio de coherencia: cada vino tiene un porqué dentro de la carta. Se presta especial atención tanto a zonas históricas del vino como a nuevos contextos que están redefiniendo el mapa actual, como ocurre en España con el redescubrimiento de territorios propios o en Francia, donde el cambio climático está dando lugar a nuevas expresiones en regiones antes menos habituales.
Dentro de la bodega, conviven también referencias con un valor especial para el proyecto, vinos que han marcado la trayectoria personal de Carlos y que forman parte de la identidad de Areia, como el Scharzhofberger Auslese de Egon Müller o el Clos de la Roche de Dujac, entre otras casas que han acompañado su recorrido y que hoy siguen presentes como parte del discurso.
En conjunto, la bodega se concibe como un espacio de confianza para el cliente, donde cada elección está pensada para tener sentido dentro de la experiencia y donde el vino actúa como un hilo conductor más en la mesa.
AREIA HOY
Reconocido con un Sol Repsol y recomendado por la Guía Michelin, Areia se posiciona como uno de los proyectos más consistentes de la escena gastronómica de Marbella.
Más allá de los reconocimientos, su valor reside en la coherencia. En una manera de entender el restaurante que no busca imponerse, sino construirse en cada servicio. Un lugar donde la cocina, la sala y el producto trabajan juntos para algo que, en apariencia, es sencillo, pero que exige precisión y sensibilidad: que cada persona que se sienta a la mesa encuentre su propia forma de disfrutar.
SOBRE CARLOS GARCIA MAYORALAS
Carlos García Mayoralas inicia su trayectoria en el restaurante familiar Esteban (Urda, Toledo), donde da sus primeros pasos en sala. A partir de ahí, desarrolla un recorrido profesional en algunos de los proyectos más relevantes del sector, pasando por restaurantes como Jockey y Viridiana, donde consolida su base en el servicio, y continuando en La Broche Michelin como jefe de rango. Su experiencia se amplía en el Hotel Ritz Madrid ***GL como ayudante de sumiller y jefe de rango, y posteriormente en The Ritz London ***** como Head Waiter, así como en el Hotel Hilton Buenavista *****GL como Restaurant & Bar Manager. Más adelante, forma parte de Calima Michelin como maître-sumiller, antes de incorporarse al grupo Dani García, donde asume responsabilidades como Restaurant General Manager, responsable de sumillería y de formación de sala, además de dirigir proyectos como Dani García *Michelin, BiBo Marbella, BiBo Madrid y Lobito de Mar. Su trayectoria continúa en Saddle *Michelin como Director General, consolidando una visión global del restaurante que hoy traslada a Areia, su primer proyecto personal.



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